Algo que Valga la Pena VII

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Categorías: Puro rol

En esa ocasión sólo íbamos a espiar y ver si podíamos acabar con alguien importante, lo cual no era primordial en esa ocasión, pero lo que vimos fue algo que nos obligó a entrar en acción.

Todo iba bien, la velada estaba dando frutos entre las platicas y lo que sea que hayan estado bebiendo, surgió información en realidad útil para nosotros. De repente hizo presencia el Big Boss, entró con risas que lo anunciaban, todos guardaron silencio, el aire se convirtió en una tensión sepulcral que dejaba el incierto de la tensión y el miedo, de pronto él dijo a viva voz y con risas estridentes al final -¡QUE SIGA LA FIESTA!- en ese momento comenzó un pandemonio entre todos los presentes, varios de los del servicio de banquetes se convirtieron en el banquete, en el momento en el que vimos como Marty fue tomado por el cuello por una mujer muy hermosa, llevándolo a un abrazo mortal, Anita y yo sentimos el miedo ante la impotencia de no poder entrar en acción en ese instante, lo único que nos alivió fue que de un momento a otro la mujer cayó como si estuviese muerta, bueno, lo estaba, me refiero a que se desplomó. Marty salió arrastrándose y se acomodó en un rincón de la sala, solo me buscó con la vista y me hizo la señal de que estaba bien.

 

 

 

Todo se calmó, y como si se tratase del estado posterior a una orgía, todos comenzaron a ponerse cómodos en grandes almohadones que traían sus esclavos, ahí fue donde todo valió madres, al menos Marty y yo vimos a Paúl entrando con uno de los almohadones y llevándoselo al Big Boss, su irada estaba perdida y su semblante era el de alguien sin voluntad ni alma, con la consciencia de que Marty estaba fuera de peligro, o casi, me di a notar y de un solo tiro les atravesé la cabeza a dos tipos que estaban cerca de Paúl, Marty con las pocas fuerzas que le quedaban se levantó y se lanzo hacia fuera por una de las ventanas mientras que con sus navajas les atravesaba las rodillas a los tipos que cuidaban la puerta, me dirigí hacia Paúl y lo cargue pues sabía que no querría salir de ahí, Anita se percató de lo que pasaba y comenzó a limpiarme el camino con ayuda del botín que sacó de la base militar, un rifle de alta tecnología que podría matar a una cuadrilla por si sólo, pero si lo combinas con la habilidad de Anita podría matar a todo un pelotón.

 

 

 

Con la seguridad que me daba saber eso sólo me preocupaba por los tipos que saltaban enfrente de mí, de pronto toda la mansión comenzó a resquebrajarse desde sus cimientos gracias a las bombas que ya estaban trabajando, cuando estaba cerca de la salida me sentí perdido, ya que había una barricada y al menos veinte tipos con armas automáticas del otro lado, estaba buscando una salida cuando de pronto un ruido estruendoso, que para mí sonó como las trompetas del cielo, hizo presencia en toda la recepción, era Paco con esa cosa con la que despedazó la casa donde encontramos a Myrsa y los demás, escuché su voz que me indicaba que el camino estaba limpio y salí corriendo a su encuentro, noté que ya tenia a Marty a salvo y que Anita ya tenía el transporte listo. Salimos de ahí con la alegría de haber recuperado a uno de los nuestros. Pero no sabíamos que eso más que un bien era un mal que nosotros mismos habíamos aceptado.

20 de Noviembre, 2004
Refugio y Prisión

Tres noches habían pasado y ya no podíamos soportar los gritos lastimeros de Paúl, lloraba y jadeaba por que necesitaba ver a su Amo”, Paco estaba pidiéndonos desde hacia unas horas que lo dejáramos matarlo, que sería la única forma de quitarle esa agonía, explicó que sus lamentos surgían de la dependencia que le habían creado por la sangre de ese desgraciado, que eso no era más que una agonía que lo mantenía sin poder morir, Paúl ya era un muerto sin alma ni voluntad que no fuera la de su Señor. En esas noches y días no había probado ni un solo bocado, se mantenía a base del deseo de la sangre, ya todos estábamos a punto de aceptar la petición que nos hacía Paco cuando apareció Erick con una sonrisa que ninguno le había visto antes, parecía ser alguien diferente.
-¡¡Hooooooooooooooola!! Shaparrisimos ¿cómo se los va?-

Fueron las palabras que dijo, todos nos quedamos sorprendidos por su “nueva actitud” ya que siempre se había mostrado un tanto frío o reacio a socializar, pero esa noche fue… diferente, mucho, con todos nosotros.

-Hay que buena rola, ¿quién canta?- (refiriéndose a los gemidos de Paúl)
-Deja de decir estupideces- dijo Anita.
-bueno, si, tienes razón no es muy histriónica su actuación-
-¡Que cierres la boca, imbécil!-

En ese momento hizo lo que Anita le pidió, pero hizo algo extraño con su piel y comenzó a hablar por una hendidura que salió en su pecho. Gracias a lo que habíamos visto los últimos días ya no nos invadió ese miedo infantil que hacía erizarse los cabellos de la nuca.

-Bueno, pero ¿por qué no hacen algo por el pobre ser que esta agonizando allá donde quiera que esté?-
-Porqué no podemos hacer nada por él- respondí.
-O porqué no me dejan hacer algo por él- dijo Paco.
-Bueno… Dijo Erick.

Antes de que pudiese terminar su frase calló y revolcándose en el suelo comenzó una pelea verbal consigo mismo pues hacia dos voces diferentes y sobretodo dos actitudes diferentes, cuando se levantó su cara volvía a ser la misma que habíamos visto en las pocas ocasiones anteriores, nos miro como analizándonos y dijo:

 


-Bueno, pues ya estoy aquí, les diré algo, tienen dos opciones, o me lo entregan para que lo ayude en la parte que aun se puede o se lo pueden quedar y agonizar junto con él hasta que alguien se fastidie y otro muera. No voy a especificar quien será cual- , -O bien podemos azar bombones y rellenar algunos de moronga pa’ que él también coma ¿No?- , -¡Marcús! ¡CALLATE!-

Todos lo vimos de manera extraña, pero simplemente dijo que nos contaría la historia después, que por el momento nos daba tres noches para pensarlo, después de eso ya sería muy tarde para alguno de nosotros.

Salimos de la casa y fuimos a un par de calles a tomar unas cervezas y cenar algo mientras discutíamos lo que se iba a hacer con Paúl. Pasamos así un par de horas y fue suficiente para acordar que pese a que acabábamos de conocer al tal Erick-Marcús, o cómo se llamara, sabíamos que no estaba de parte de esos tipos, así que lo íbamos a llamar… aun que no sabíamos cómo.

 

 

 

…Cuando estábamos entrando a la casa sólo Anita se mantuvo enfocada en el problema y se dio cuenta de algo, Paúl ya no estaba gimiendo, pero los demás lo notamos muy tarde. Marty se quedó en la puerta mientras los demás entramos dispuesto a hacer señales de humo si eran necesarias para llamar a Erick.

 

Nadie se dio cuenta
de que André había llegado a la casa, estaba herido y escondido entre las sombras que proveía una cortina y aquel rincón detrás de la puerta que nunca se limpiaba del todo entre abrigos tirados y paraguas que jamás se usaban. En medio del cansancio, las preocupaciones y nuestra distracción, perdimos a André en esa noche.

 


Todos reaccionamos instintivamente al escuchar los primeros balazos, saltos, cobertura, posición de defensa, pero la condición de André no le permitió reaccionar a tiempo y fue rebanado, literalmente, por algo que entró destrozando la pared en la cual estaba reposando. Fuimos acorralados en la cocina, en ese momento me arrepentí de no apoyar a mi padre con la idea de hacer un ventanal hacía el jardín de atrás. Yo no contaba con más de un cargador medio vacío, Paco estaba a punto de lanzarse contra ellos con la ayuda de dos cucharones que pretendía usar como garrotes, Anita era la única que por su amor a sus revólveres siempre los tenia listos y Marty sabía que ahí tendría “sus” armas en buena disposición, aun que no en abundancia.

 

 

 

Resistimos ahí lo que pudimos, pero llegó el momento en el que solamente Paco nos pudo ayudar, por más fuerza que ponía en mis golpes no lograba hacer mella en los atacantes que invadieron mi casa esa noche, los demás resultaban un tanto más útiles de lo que yo lo estaba siendo, ya que Marty aun tenia la ayuda de los dos últimos cuchillos y Anita era capaz de esquivar balas a campo abierto, o casi, así que obviamente unos golpes no serían problema para ella. El cansancio se hizo presente y por poco nos eliminan ahí pero en el momento en que André soltó su último aliento un chillido agudo y lastimero salió de él, de su alma, de su sombra, de ese último aliento algo surgió, un ángel de oscuridad y tétricos susurros que invocaban los sonidos de la vieja casa de la abuela a media noche, y así, una vez más en medio de la oscuridad, llegó la salvación. Una sombra comenzó a cubrir la casa, a invadirla, voces sonaban desde las paredes y las grietas de la vieja duela, luces negras e iridiscentes flotaban por todo el lugar, cosas raras, siluetas de pesadillas olvidadas se veían caminar por las paredes y jueguetear en las cortinas y los escombros, tantas memorias y recuerdos reprimidos sacados a flor de piel hicieron que la mayoría de los presentes salieran corriendo, solo quedaron al frente de batalla esa cosa que dio muerte a André, el Jefe de aquellos muertos andantes y Paúl, acariciando la piel de su amo y con la mirada perdida en su cuello.

Extrañamente ninguno de nosotros sintió un aire agresivo en el ambiente, al contrario, nos sentimos protegidos por la oscuridad que manaba del cadáver de André, como en aquellas noches donde la abuela te acurrucaba y te contaba historias antes de dormir. Una silueta se conformó en medio de aquella escena onírica, la figura como de una mujer escuálida y débil se dibujó entre las sombras y se interpuso en el camino de aquella aberración y nosotros. Eso, lo que haya sido se abalanzó sobre la escuálida mujer y comenzó a apretarla entre sus brazos, la figura solo reía, se notaba que sus huesos estaban siendo pulverizados en esos abrazo monstruosos y grotescos, pero ella continuaba riendo. Como si de agua se tratara se escurrió entre los brazos de esa cosa y comenzó a moverse como una sirena sobre la purulenta piel de aquella colosal pesadilla, cuando la cosa ésa estaba en un estado de mareo, que a penas le permitía mantenerse en pie, la mujer de sombras sacó la navaja de André de entre los harapos que eran sus ropajes y comenzó a cortar poco a poco lo que esa cosa haya tenido por piel, sus gritos de agonía se ahogaban en el aire y sólo se escuchaban sus gruñidos de odio, pero cada vez que su piel era mordida por la navaja se tiraba al suelo por el dolor, su rostro denotaba que era algo que lo llevaba más allá de la agonía, e incluso puedo jurar que en un instante estuvo a punto de peridr piedad y muerte. Antes de que aquella grotesca criatura perdiera su triste no-vida una voz surgió de la sombra y la escuché claramente en mi cabeza, simplemente me dijo “No te preocupes por André, siempre fue un buen niño y me dio más de lo que le pedí, yo me encargo de que vaya a donde siempre soñó, pues se lo merece”, en cuando la voz desapareció un beso de sombras se dibujó en mi mejilla y en la de los demás, los restos deformes de aquella cosa y ella fueron tragados por un vórtice de colores y oscuridad desapareciendo en un instante de la vista de todos.

-Bien, bien, bien. Al parecer tienen ciertas sorpresitas escondidas, será mejor que me cuide de ustedes, no, no es cierto, miren; esto ya no puede detenerse, mañana mismo mataré a lo que queda de sus familias, les arruinaré su existencia y el estado en el que está él parecerá el cielo (señalando a Paúl). No digan nada, tienen solo este día para largarse, no, tampoco es cierto, aunque huyan al otro lado del mundo les daré cacería y anhelarán las noches en que podían dormir con tranquilidad, saben que jamás podrán volver a confiar en nadie, mis influencias son muchas, y desconocidas por ustedes, saben que haré de sus vidas un infierno y que la muerte no los encontrará hasta que yo así lo diga, ya no tienen nada aquí, ni en ningún otro lugar, no tienen posesiones preciadas, no tienen familia, no tienen esperanzas de regresar a una vida normal y estoy a punto de arrancarles el sueño de que esto termine pronto.-

Cuando cuando estábamos a punto de contestar a su amenaza simplemente desapareció ante nuestros ojos, llevándose a Paúl con él y dejando tras de sí un aire de muerte y desolación. Sabíamos que él tenía razón en varias cosas, así que sólo nos quedaba una opción en esta competencia de “a ver quien mea más lejos”. Buscar el todo por el todo.

 

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