Algo que Valga la Pena VI

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Categorías: Puro rol

14 de Noviembre, 2004

Seguimos con el plan de joder a esos desgraciados hasta que llegara el momento de arruinarles algo de importancia. Dos o tres más de ellos habían sido eliminados durante la mañana de ese día, pero antes de que pudiéramos salir de la última casa a visitar durante ese día, fuimos emboscados.

Todos estábamos saliendo del lugar recogiendo lo que nos parecía un buen botín de guerra, pero en el momento en el que Marty tomó aquella espada que tanto le había gustado desde que entramos a la casa, una trampa se activó. Todos fuimos rociados con un gas extraño, en un principio nuestra piel comenzó a entumecerse mientras corríamos para salir de la casa, cuando estábamos afuera nos toparon siete tipos que rebozaban de piercings y simplemente nos veían con una sonrisa en sus caras que dibujaba un gesto macabro, casi inhumano, cuando intentamos tomar las armas el cuerpo simplemente no respondió, estábamos entumeciéndonos más y más, sin poder controlar lo que el cuerpo hacía caímos al suelo paralizados, entre risas y burlas ellos tomaron a Paúl y se lo llevaron de ahí, los demás recibimos una sarta de golpes y patadas pero nos dejaron tumbados sobre el frío asfalto de una calle poco transitada, en ese instante no comprendí lo que intentaban al dejarnos, quizá sólo querían tener algo con que amenazarnos, un rehén que les diera más ventaja sobre nosotros, pero después de unos minutos se revelaron sus verdaderas intensiones. Conforme la poca luz de la tarde se perdía en el horizonte de cristal y concreto que crea la ciudad de Chicago, unos ruidos extraños comenzaron a cubrir el silencio de aquella calle abandonada, unas criaturas, que de a poco parecían humanos maltrechos y deformados, comenzaron a aparecer de entre las sombras, se acercaban de manera sigilosa y lenta, con movimientos lentos y pausados, reptando, casi se podría escuchar un siseo de serpiente saliendo de esos labios leporinos y llagados, sus cuerpos fríos pasaban encima de los nuestros, dejando rastros de suciedad y un hedor insoportable. Haciendo un gran esfuerzo Paco pudo susurrar palabras entrecortadas de las que pude entender una: “Nosferatus”. En ese momento nos dimos cuenta de que los roles se habían cambiado drásticamente, de ser el principal enemigo y problema de esos tipos habíamos pasado a ser la cena de unas cosas que eran poco más que piltrafas humanas realmente feas.

De un momento al otro, cuando todo parecía haber llegado a su fin, la salvación apareció en medio de pelos, colmillos y garras. Rock y Jack aparecieron de la nada y saltaron sobre esas cosas, las que no quedaron en sus garras salieron corriendo como ratas asustadas, de los demás solo quedaron viseras y cenizas, pude reconocer a nuestros salvadores, sin embargo eran un tanto diferentes, eran ellos pero de una manera extraña, se veían más grandes y peludos, bueno… Rock, Jack se veía prácticamente igual.

En ese momento comprendí que estaban con Mr. Green, que eran algo así como un equipo, pandilla, una cuadrilla o mejor dicho: Una Manada. Se presentaron como Mr. Red y Mr. Pink, por muy extraño que suene.

Una vez que pusieron a salvo nuestros traseros, y el efecto de aquella extraña toxina se hizo menor, nos llevaron a un lugar llamado El Fanum, un resplandeciente edificio en medio de la ciudad que tiene por fachada un letrero que lo demarca como una biblioteca, sin embargo tiene un toque muy peculiar en su interior, es una gran biblioteca de ocultismo, de verdadero ocultismo, ahí nos dieron asilo, comida y cuidados médicos hasta que estuvimos recuperados, también fue un buen lugar para cultivarnos acerca de la verdad que hay detrás de los Vampiros, ya que muchas de las “verdades” que ha impuesto Hollywood acerca de esos malditos cadáveres están un tanto alejadas de la realidad, crucifijos, ajo, agua bendita, no todo funciona realmente, aunque hay sus excepciones.

 

 

15 de Noviembre, 2004
En el Fanum

Las horas pasaron rápido en ese lugar, todos nos pusimos a estudiar a esos bastardos, sus costumbres y las relaciones que tienen con el mundo humano, sus poderes y debilidades, todos estábamos en eso, menos Paco, él ya estaba más que informado. Que envidia me daba verlo dormir tan plácidamente en aquel raído sofá de la bodega tan sólo abrazado a su rifle de asalto y con un cuchillo bajo la almohada.

Cuando el medio día se denotaba con la intensa luz del sol ya estábamos listos para salir, contando con mejor información acerca de nuestros enemigos fuimos a desayunar a un lujoso puesto ambulante que nos deleitó con sus manjares de dos dolares, con la tripa satisfecha, partimos hacia Gary, la parte norte a las afueras de la ciudad. Teníamos la certeza de que ahí se reunirían personajes importantes que se relacionaban directamente con nuestros intereses, esa noche se pondrían en juego varios asuntos de importancia, como el asesinato de aquel senador que está a favor de la reforestación de la zona sur de la ciudad, además de otros asuntos con empresarios y celebridades, por lo último teníamos la seguridad de que habría festejo.

 

Gary, 6:30 p.m.

Llegamos temprano al parecer ya que sólo estaba una camioneta afuera de la casa junto con dos tipos esperando a alguien o algo, en ese momento no nos pareció raro el hecho de que esos tipos se vieran “normales”, iban vestidos de traje y sus caras estaban limpias de metal, así que supusimos que serían parte del personal de atención a los invitados, o quizá el cuerpo de seguridad del anfitrión del evento, eso le dio a Marty un par de ideas así que enseguida improvisamos un plan; Marty tomaría una posición oculta mientras que Anita llegaría de frente con ellos, en cuanto ellos se distrajeran con ella (pues créanme, pese a sus fachas, su actitud de macho y los modales que no le ayudaban mucho, Anita se notaba de muy buen cuerpo, créanme, llamaba la atención) él se desharía de los dos tipos teniendo cuidado de no manchar los trajes ni dañarlos. Aunque todo salió a la perfección, cometimos un error, ¿Quién iba a pensar que un par de tipos postrados en el lugar donde nuestros enemigos se citaron no serían de por ahí? Anita puede ser muy buena en todo lo que hace, pero hablar otros idiomas jamás ha sido parte de lo que hace.

Marty y yo tomamos los lugares de los tipos que estaban antes, en menos de media hora llegaron un par de tipos que cumplían los estándares para ser nuestros “compañeros” pero, al igual que los anteriores, llegaron hablando en un idioma que no creo haya sido de este lado del mundo, en ese momento con una simple mirada Marty y yo comenzamos a hablar con el idioma internacional de los puños, sin embargo no nos percatamos de que los tipos no venían solos, en cuanto los demás se dieron cuenta de que sus compañeros estaban en el suelo comenzaron a disparar contra nosotros, entonces supimos que sería mejor regresar luego, salimos corriendo hacia hacia el punto de reunión acordado, pero al llegar ahí encontramos a Anita inconsciente y la chamarra de Paco estaba atada a una vara, pero no había señal alguna de André.

 

Cuando Anita reaccionó mencionó haber escuchado ruidos cerca de ahí, y que Paco dejó su chamar
ra atada a esa rama y se dispuso a “cazar”, después André y ella tomaron posiciones defensivas pero no se dio cuenta de que algo ya los acechaba, de pronto sintió un intenso calor en la nuca y se desmayó.

Pasamos cerca de dos horas buscando a Paco y a André en los alrededores, sin embargo, pese al esfuerzo, no los encontramos. Por André colgamos una flor ya que encontramos claras señales de que había sido llevado a rastras de ahí, derribar a ese viejos testarudo no era cosa fácil, llevarlo a rastras sería un trabajo imposible a menos que estuviera muerto.

Con las perdidas que acabábamos de sufrir quedaba más que claro que esto ya había ido demasiado lejos y sobre todo que no había vuelta atrás, así que continuamos con el plan; Anita tomó una posición elevada desde donde se veía la sala principal donde sería la reunión, Marty logró entrar disfrazado de mesero y a mí me tocó la parte del trabajo sucio, entré por las alcantarillas. El único apoyo que nos quedó de Paco fueron unas bombas de tiempo que podríamos decir que sí sabíamos utilizar, o mas o menos.

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